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¿Qué es la ansiedad?

La ansiedad es una respuesta emocional que todos hemos experimentado en algún momento de nuestra vida ¡Es normal sentirla de vez en cuando! Surge ante la anticipación de alguna situación de incertidumbre o amenaza futura, tales como una primera cita, un examen, el primer día de trabajo, hablar en público, entre otras. Cumple una función adaptativa y sirve como una señal de alerta que nos ayuda a tomar las decisiones más acertadas ante un posible peligro. Sin embargo, ¿en qué momento esta ansiedad se considera patológica?

La diferencia básica entre la ansiedad normal y la patológica es que esta última se basa en valoraciones irreales de la amenaza o surge sin motivo aparente. De tal forma que se convierte en una respuesta no adaptativa, intensa y desproporcionada, que interfiere notablemente en la vida cotidiana y disminuye el rendimiento.

Estos son algunos de los criterios de la ansiedad:

  • Pensamientos irracionales: La persona muestra una tendencia a pensar “lo peor”, presenta pensamientos anticipatorios ante posibles consecuencias negativas, pensamientos repetitivos, extremos y generalizaciones. El contenido de estas preocupaciones se suele relacionar a la infravaloración de los propios recursos; esto quiere decir que la persona no cree que sea capaz de afrontar a la situación. Todo ello, también genera que la persona muestre dificultad para concentrarse, bajo rendimiento
  • Sintomatología física: La situación potencialmente amenazante puede estar acompañada de sensaciones fisiológicas como la tensión muscular, taquicardia, sensación de presión en el pecho, sensación de falta de respiración, alteración del sueño y hambre.
  • Sintomatología conductual: La presencia de las sensaciones físicas, aunadas a las distorsiones cognitivas, conlleva a que a la persona suela evitar situaciones específicas o relaciones interpersonales.

Para que sea considerada una ansiedad patológica deben presentarse necesariamente estos dos criterios:

  • Intensidad, frecuencia y duración: Presencia de una reacción desproporcionada ante un estímulo, la cual, además se extiende por mucho tiempo y adquiere un carácter irracional. Se presenta de manera continua con preocupaciones excesivas ante cualquier situación. Por lo tanto, en vez de que sea una ayuda, impide que la persona sea productiva, e incluso, se puede volver permanente y dominante.
  • Interferencia en la vida diaria: La persona muestra incapacidad para controlar sus pensamientos y acciones, lo que conduce a que sienta culpa e impotencia. Altera notablemente funcionalidad y es capaz de llevar una vida con normalidad.

Etiología o causa de la patología:

La ansiedad se debe a la influencia de distintos factores; además, suele ser muy común la comorbilidad (presencia conjunta) con otros trastornos, como los trastornos del estado de ánimo (por ejemplo, depresión).

  • Factores biológicos: Una vulnerabilidad biológica condicionada genéticamente se ha encontrado en la mayoría de los trastornos de ansiedad. Esto se observa, sobre todo, en el trastorno por pánico, trastorno obsesivo compulsivo y fobia social.
  • Factores de personalidad: Puede formar parte de la estructura de la personalidad, por lo que, la ansiedad como rasgo presenta un estilo de respuesta que se mantiene a lo largo del tiempo. Se caracteriza por un temperamento temeroso, indecisión y por una tendencia a evitar situaciones comprometidas.
  • Factores Psicosociales: Los estresores psicosociales juegan un papel muy importante en muchos de los trastornos de ansiedad, como factores precipitantes, agravantes o causales. Por ejemplo, estímulos académicos y laborales, necesidades sociales y económicas, cambios en el sistema de vida, etc.
  • Factores Traumáticos: Enfrentar acontecimientos traumáticos fuera del rango de la experiencia humana normal, como accidentes graves, desastres, asaltos, violaciones, torturas, secuestros, etc., suelen provocar serios daños biológicos cerebrales que se asocian a síntomas graves de ansiedad, como es el caso del estrés agudo y del trastorno de estrés postraumático.

Algunos trastornos de ansiedad:

La ansiedad patológica puede generar una serie de patologías que se denominan Trastornos de Ansiedad. Entre los más comunes se encuentran:

  1. Ataque de pánico o crisis de angustia: Se caracteriza por la aparición súbita de síntomas de aprensión, miedo o terror, acompañados de una sensación de muerte inminente. Asimismo, se presentan síntomas como falta de aliento, palpitaciones, opresión en el pecho, sensación de asfixia y miedo a perder el control.
  2. Trastorno obsesivo-compulsivo: Se presentan obsesiones (que generan un malestar significativo) y compulsiones (que tienen el objetivo de neutralizar dicha ansiedad).
  3. Trastorno por estrés post-traumático (TEPT): Se caracteriza por la reexperimentación de acontecimientos traumáticos.
  4. Fobia social: Respuesta de miedo o preocupación excesiva ante situaciones en las que uno puede ser juzgado o actuaciones en público, lo que suele dar lugar a comportamientos de evitación.
  5. Agorafobia:  Se caracteriza por la aparición comportamiento de evitación en lugares donde se dificulta poder escapar o bien donde sea imposible encontrar ayuda en el caso de que aparezca en ese momento una crisis de angustia.
  6. Fobia específica: Respuesta intensa y persistente ante la exposición a situaciones, objetos o animales específicos lo que suele dar lugar a comportamientos de evitación. Por ejemplo, la cinofobia (Fobia a los perros).

Tratamiento de la ansiedad:

La ansiedad patológica no pasa por si sola, requiere de atención profesional. Su tratamiento va a depender de la intensidad y frecuencia, así como también, de la relación terapéutica y de los objetivos que busque el paciente.

Uno de los enfoques con mayor eficacia en la ansiedad es la terapia cognitiva-conductual. Esto, debido a que considera a los síntomas como productos de un aprendizaje de patrones de conducta mal adaptados y busca la corrección de éstos; a su vez, abarca el aspecto cognitivo donde identifica las expectativas, creencias y pensamientos irracionales. Ayuda a que las personas aprendan a comprender sus pensamientos y enseña cómo modificarlos para reducir la ocurrencia y la intensidad de la reacción. Este enfoque utiliza técnicas diversas como:  respiración, exposición en vivo y diferida, reestructuración cognitiva, resolución de problemas, etc.

Asimismo, también suele aplicarse un tratamiento farmacológico, el cual debe ir acompañado de psicoterapia para su eficacia. Este tiene como objetivo aliviar los síntomas y evitar las secuelas. Luego del diagnóstico específico del trastorno de ansiedad se debe considerar el empleo de medicamentos ansiolíticos, antidepresivos y estabilizadores del ánimo.

Importancia de la psicoeducación para un tratamiento integral:

Suele ser complicado, tanto para el paciente como para su familia, aceptar el diagnostico; por ello, la psicoeducación tiene la función de contribuir a la no estigmatización de los trastornos psicológicos y a ir eliminando las barreras para el tratamiento. Este proceso permite que las personas puedan recibir información y fortalecer sus capacidades para afrontar situaciones. Algunos elementos de la psicoeducación son:

Descarga emocional: Busca que el paciente logre externalizar y comprender mejor sus emociones.

  • Diario de emociones: Permite plasmar nuestras vivencias y tener una idea concisa de las emociones que hemos ido sintiendo. Ayuda a reflexionar sobre nuestras conductas y conlleva a que la persona formule mejores respuestas ante las situaciones.
  • Expresión emocional: Es importante tener en cuenta que buscar ayuda es de valientes, por ello, no siempre es bueno cargar con los problemas uno solo. Conversar con amigos o familiares (que sepas que te van a escuchar y comprender) ayuda a poner tus palabras en voz alta y esto siempre es terapéutico porque permite encontrar opciones que no pensabas.

Transferencia de la información: Fomentar los conocimientos sobre la sintomatología de los trastornos, causas, conceptos del tratamiento etc. Ayuda a que el paciente logre comprender la situación que atraviesa.

  • Es necesario que el paciente comprenda que la ansiedad es un fenómeno complejo que se manifiesta mediante diferentes signos y síntomas. Esto se debe a que, el desconocimiento de la ansiedad y sus manifestaciones (taquicardia, opresión en el pecho, sudoración, sensación de ahogo) conlleva a que la persona los interprete de manera equivocada e incluso catastrófica, ya que suelen confundirlo y pensar que están padeciendo un ataque cardíaco o cerebrovascular.

Apoyo durante el tratamiento (psicoterapéutico o farmacológico): Esto permite esencial para una adecuada adherencia.

  • Es indispensable que se establezca una alianza terapéutica, la cual se base en la confianza, el respeto y la empatía. Además, cuando el profesional logra conocer auténticamente a su paciente, es capaz de aplicar las técnicas más apropiadas en relación con los objetivos y características de éste. Favorecerá a que el paciente se sienta comprendido y sienta que no está atravesando su malestar solo, sino que cuenta con apoyo incondicional. Todo ello, repercute en la motivación y compromiso, lo que conduce a la mayor probabilidad un tratamiento exitoso.

Herramientas y técnicas para la autoayuda: Busca entrenar al paciente para que sea capaz de reconocer y afrontar situaciones de crisis. Para ello, el profesional le enseñará algunas técnicas como:

  • Relajación progresiva de Jacobson: Permite la eliminación de tensión muscular, por medio de una relajación progresiva; ya que actúan cada una de las partes del cuerpo. Consiste en tensionar y relajar los músculos durante unos 10 segundos: ambos brazos y manos, hombros y trapecio, pecho y espalada, cuello, cara, abdominales, piernas punta arriba y apretar glúteo, piernas punta abajo y apretar glúteo.
  • Entrenamiento en resolución de problemas: Consiste en identificar los factores desencadenantes de la preocupación excesiva. Luego, conocer las conductas desadaptativas que está realizando el paciente para enfrentarlos; así como también, reforzar aquellas que son funcionales y exitosas.
  • Mindfulness: Se emplea para conseguir la atención plena, donde el paciente logre centrarse en lo que sucede “aquí y ahora”. Primero, se buscará que el paciente logre tomar conciencia sobre sus experiencias y respuestas emocionales. Luego, buscar un cambio en su actitud, es decir, enseñarle a dejar de lado una actitud juzgadora y modificarla por una de autocompasión; de tal manera que, dichos aspectos impacten en su calidad de vida.

En conclusión, la ansiedad es un sentimiento de aprensión que produce la anticipación del peligro y se diferencia de la ansiedad patológica por su intensidad y persistencia. Si no se trata de forma adecuada, puede llegar a dominarnos y afectar nuestra vida diaria.

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