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Escrito Por: Robert Molleja

Instagram: @robertmolleja

Soy Robert Molleja, Licenciado en Psicología egresado de la Universidad Yacambú-Barquisimeto/Lara/Venezuela. Especialización en Terapia de la Conducta Infantil.
Con 7 años de experiencia en el área de la psicología escolar. Psicólogo de la Unidad Educativa Instituto La Salle
Experiencia en atención a niños, adolescentes y familias, orientación vocacional. (Consulta privada)
Redes sociales: @robertmolleja en instagram

El ser humano, a lo largo de su vida, se encuentra en una constante toma de decisiones, elegir vestimenta, amigos, trabajo, entre otros.  No obstante, existen decisiones que repercuten de manera trascendental en nuestra vida, las cuales pueden ocasionar consecuencias negativas. Durante la adolescencia, la acción natural de elegir se intensifica en la medida en que las experiencias de vida se dispongan, tal es el caso de la elección de una carrera, eventualidad que le permitirá insertarse al mundo laboral.

En la actualidad, se ha convertido en una problemática dentro de la sociedad, que los jóvenes no tengan definido una carrera a seguir. La madurez vocacional es el grado en que el adolescente ha adquirido el conocimiento de sí mismo y del mundo laboral. A mayor madurez vocacional, mayor claridad en la elección de carrera.

¿Cómo lograr la madurez vocacional?

1.-Planificar y proyectar el futuro, es decir, el plan de vida que visualiza el adolescente (cursar estudios en la universidad, realizar cursos profesionales de capacitación para adquirir habilidades en algún oficio, trabajar, etc.) En este sentido, es clave que el joven realice un análisis personal de su actuación en su etapa de bachillerato (asignaturas de preferencias, promedio académico).

2.-Posteriormente, efectuar una exploración de intereses, habilidades, talentos, personalidad, mediante instrumentos o escalas las cuales deben ser administradas por psicólogos u orientadores educativos, que permitan esclarecer las dudas en los jóvenes. Asimismo se incluye, la visita a escenarios laborales y consultar con profesionales (por ejemplo: si el chico o chica siente agrado por la odontología, preguntar a odontólogos, dónde se estudia la carrera, funciones, ámbito de trabajo, especializaciones, asistir a un consultorio médico,…)

3.-De igual manera, informarse sobre la oferta educativa y laboral, definición de las carreras, duración, pensum de estudio, universidades a nivel internacional, nacional y regional, campo de trabajo, sueldos, requisitos y políticas de ingreso a las instituciones de educación superior.

4.-De lo anterior, se desprende una etapa clave y fundamental que se refiere a la toma de decisiones, la cual debe ejecutarse de un modo racional y reflexivo, siendo la capacidad en la que el adolescente integra información tanto personal como ocupacional o de las carreras, evaluarlas, y compararlas con el fin de seleccionar aquella que se ajuste a sus intereses y habilidades, así como también, valorar qué hacer en caso de que no resulte lo planificado, es decir, prever y tener respuestas para lo eventual.

Los estilos de toma de decisiones se pueden clasificar en: intuitivo, dependiente y racional.

– Estilo Intuitivo: El sujeto usa más la imaginación y los sentimientos como base para sus decisiones, también acepta responsabilidad por la decisión que va a tomar, pero tiene poca anticipación del futuro.

– Estilo Dependiente: Proyectan responsabilidad fuera de ellos mismos, la elección se basa en las expectativas de otros, o en consejos recibidos, tienden a ser pasivos, a tener gran necesidad de aprobación social.

– Estilo Racional: el sujeto hace una evaluación realista de sí mismo y de la situación a la hora de tomar decisiones, es consciente del efecto que las acciones previas pueden tener en el futuro. Acepta la responsabilidad por la elección de una forma activa y con un propósito.

Es evidente entonces, que la toma de decisión es fundamental para el adolescente con respecto a su futuro, considero elementos como la firmeza en la decisión, seguridad vocacional, reflexión vocacional, evitando la indecisión.

5.-Y por último, brindar una orientación realista a la decisión, valorando el aspecto de factibilidad a todos los proyectos y planes, es darse cuenta hasta qué punto todo lo pensado en relación al futuro y a una carrera es razonable y realizable. En estos aspectos se incluye: el conocimiento de sí mismo, búsqueda de información y habilidades personales, consistencia en la preferencia vocacional. La falta de  realismo en la elección, ocasiona incoherencia, debido a que el adolescente elegirá una carrera que no es acorde a sus aptitudes e intereses.

En síntesis, la persona con orientación realista integra el conocimiento de sus características personales con las condiciones sociales que lo rodean y la información que ha obtenido sobre la carrera de su preferencia.

 

Recomendaciones para fomentar la madurez vocacional

  • Fomentar el autoconocimiento para el descubrimiento de intereses, habilidades, destrezas y talentos.
  • Elaborar un proyecto de vida a corto, mediano y largo plazo, a partir de objetivos y metas factibles y realizables.
  • Informarse sobre las carreras e instituciones de educación superior.
  • Realizar cursos que permitan fortalecer tus habilidades, efectuar visitar de observación a escenarios laborales, preguntar a profesionales que ejerzan las carreras me interesan.
  • Tomar una decisión vocacional con actitud racional y reflexiva, analizando ventajas y desventajas de las carreras que me agrada, evitando cambios de carrera.
  • Los padres y familiares, deben brindar acompañamiento a sus hijos, orientándolos en su elección de carrera, guiándolos mas no decidiendo por ellos.
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